Zlatan Ibrahimovic, genio de los pies a la cabeza

Por Ander Barroso.-

La historia de Zlatan Ibrahimovic es realmente peculiar y muy recomendable de conocer para entender un poco mejor su forma de ser. Genio dentro del campo, Ibra nunca ha tratado de esconder su díscola personalidad, influenciada en sus orígenes y en el devenir de la vida. Creció en Rosengard, uno de los barrios inmigrantes más pobres de Malmoe. La pobreza y el alto porcentaje de inmigración son las señas de identidad del lugar que vio nacer a Ibra, que aun hoy aprovecha sus días libres para escaparse y disfrutar de la ciudad junto a su gente.

De padre bosnio y madre croata, sus padres inmigraron a Suecia antes de que él naciera debido a la grave situación que atravesaba la antigua Yugoslavia. Los primeros recuerdos que tiene la estrella sueca son con un balón en los pies. Sus primeras patadas a un balón las empezó a dar con tan solo ocho años en una pequeña cancha de piedra que hoy lleva su nombre. En sus inicios compaginó el fútbol con el taekwondo, su otra pasión. Pero con el paso del tiempo, el fútbol le obligaría a dejar las artes marciales.

Desde pequeño mostró algunos de los rasgos que actualmente tiene. Físicamente siempre ha destacado por su envergadura y ya por aquel entonces poseía el carácter que le ha caracterizado allá donde ha ido. Las discusiones y encontronazos con los entrenadores eran constantes por su forma de ver las cosas y estuvo a punto de dejar el fútbol a los quince años. Una decisión que el propio Ibra reconoce a día de hoy que hubiese sido el mayor error de su vida. Un año después firmaría su primer contrato profesional con el Malmo FF.

El Ajax de Amsterdam fue el gran descubridor del delantero sueco. Realizó una apuesta muy fuerte al pagar 8 millones por un chaval que de 19 años que a pesar de sus buenas prestaciones, era un desconocido. Para ´Ibracadabra`  el salto al campeón de la Eredivisie suponía un gran impulso en su carrera, no sólo por el impresionante potencial del conjunto holandés, también por el escaparate que supone para un joven sueco jugar en un equipo como el Ajax, con buena fama a la hora de apostar por jóvenes talentos.

Sin embargo, su adaptación al fútbol holandés fue más dura de lo previsto. Acostumbrado a triunfar allá donde iba, en Amsterdam le costó ganarse al público local. Por aquel entonces, Ibra sólo era una promesa y sus salidas de tono no le ayudaban nada a la hora de hacerse un nombre dentro del siempre competitivo Ajax. Su salto a Holanda le hizo madurar y crecer. Sus expulsiones y salidas nocturnas le hicieron crearse una fama que sólo borraría a base de tantos . Goles que le ayudarían a dar un salto más en su carrera: la Juventus.

La ´Vecchia Signora´ desembolsó 19 millones por el traspaso del ariete sueco. Para entonces, Zlatan había dejado de ser un desconocido. Pero fue en Turín donde explotó y terminó de confirmarse como uno de los delanteros con más proyección de la próxima década. Imparable en el juego de espaldas, es un delantero que sabe aguantar el balón y esconderlo. Ha marcado muchos goles mediante remates acrobáticos, posee una zancada dañina y vertical que le convierten en un tipo muy peligroso si le das espacio pese a que la velocidad no es uno de sus fuertes. Domina tanto el juego largo como el corto, una virtud muy importante en los delanteros.

En Delle Alpi fue una pieza clave de los dos Scudetto que ganó la Juve, que después quedarían invalidados por el escándalo del moggi-gate. Tras el descenso del equipo turinés, muchos grandes de Europa empezaron a interesarse en buena parte del vestuario del equipo de Delle Alpi e Ibra fue uno de los que más ´novias` tuvo. Se decantó por el Inter de Milan. En San Siro continuó con su progresión. Allí formó una dupla de ensueño junto a Adriano que le ayudarían a ganar tres títulos ligueros como nerazzurro.

Hartó de ganar en Italia (posee un 100% en títulos ligueros con tres equipos distintos), la llamada del Barça era una oportunidad única para él. Un tren que sólo pasa una vez en la vida.  Aterrizaba en el mejor equipo del mundo, convirtirtiéndose en el fichaje más caro de la historia azulgrana, 64 millones de euros. Una apuesta de Pep Guardiola, que tras cargarse a Samuel Eto´o, depositaba toda su confianza en el sueco como referente del equipo. Sin embargo, la apuesta de Guardiola no salió como él mismo pensaba…

Ibra nunca se adaptó a un vestuario hecho mediante señales claras. Le costó asimilar que ya no era el líder y tenía que jugar para un tipo llamado Messi. No exhibió su mejor nivel porque su cabeza no estaba con la confianza y moral suficiente, pero aún así, sus números fueron buenos y acabó la temporada con 21 goles. Su marcha de la Ciudad Condal fue un alivio para todas las partes. Guardiola, el grupo y el propio Ibra han salido reforzados con su vuelta a Italia.

Sobre todo, el de Malmoe. En las filas del Milan vuelve a sentirse un líder, ha recuperado la sonrisa y su mejor fútbol, siente la admiración de los demás y su importancia en el grupo. Esta noche regresa al Camp Nou, lo hace como referente del equipo de Massimiliano Allegri. El 0-0 de la ida obliga al cuadro italiano a salir con la idea de marcar, faceta claramente reservada para Ibra. Estará enrabietado y con las ganas de herir al que fue su rival. Pararle es el primer camino para estar en las semis.

Ibrahimovic vuelve por sus fueros

 

Por Ander Barroso.-

En San Siro se vuelve a soñar con los títulos. Tras vivir una de las peores temporadas de los últimos años, las aguan empiezan a volver a su cauce. Al fracaso de la pasada temporada se unió el éxito del Inter con el triplete y Berlusconi no estaba por la labor de vivir otra campaña así.

Il Cavaliere era consciente que necesitaban dar un puñetazo sobre la mesa con el fichaje de una estrella con la que poder ilusionar a la afición rossonera. Surgió la opción de Ibrahimovic, al que Guardiola no quería ver ni en pintura y el Milan no se lo pensó dos veces.

El sueco regresa a Italia con mucha rabia y eso puede ser bueno. El hecho de que en el Barcelona nunca terminara de sentirse importante hace que llegue al Milan con la intención de demostrar a todo el mundo que es uno de los mejores delanteros del mundo.

Su celebración en el primer tanto frente al Auxerre muestra a las claras la rabia que tenía dentro. No lleva ni un mes en la entidad rossonera, pero en este corto periodo, Ibra ha tenido tiempo para volver a sentirse un futbolista importante y querido, lo que le ayudará a sacar su talento.

Sin embargo, en el Barca no hizo méritos para triunfar. Empezando por su arrogancia, algo que no tiene cabida en un vestuario tan humilde como el culé. El delantero sueco nunca aceptó el hecho de que en Can Barca no fuera el número uno, ni el dos, ni el tres…

Futbolísticamente hablando, es cierto que el fútbol del Barca no le venía demasiado bien, pero también creo que Ibra tiene talento para jugar en cualquier equipo. Sus números no fueron nada malos, pero su prepotencia le ha jugado una mala pasada, al mismo tiempo que mantener a un representante que cada dos por tres mandaba recaditos a su entrenador…