Boateng, un ´Príncipe` directo y con llegada

Por Ander Barroso.-

Los equipos del Milan han tenido siempre a lo largo de su historia un líder, pero a la vez grandes bloques, sólidos y con variedad de recursos y alternativas en ataque. No es el caso de la actual escuadra rossonera, que con un equipo bastante justo en lo competitivo, mantiene una lucha apretada con la Juventus por hacerse con el Calcio y salvo catástrofe, tiene el pase a los cuartos de la Champions hecho después del 4-0 que endosó al Arsenal en la ida. Escasos de talento y criterio, pero prácticos y efectivos, hay muchos “nombres” que ya no son lo que eran y piden un relevo a gritos, casos de Seedorf, Ambrosini o Van Bommel o no están dando todo lo que tendrían que dar (Robinho y Pato).

El conjunto rossonero está sacando el máximo partido posible a la presencia de Zlatan Ibrahimovic en la delantera. El delantero atacante está realizando una temporada subliminal y está tirando del carro. Hasta tal punto es la dependencia que tiene este Milan en el ariete sueco, que muchos de los partidos de esta campaña se han podido resumir tranquilamente con un “Ibrahimovic y diez más”. Una frase que ejemplifica claramente la dependencia que tiene el equipo de Massimiliano Allegri en Ibra. La simple presencia del sueco ha resuelto muchos partidos y en el vestuario del Milan nadie duda sobre quien es el líder. Sin embargo, en el vestuario de San Siro hay otro futbolista que en los últimos tiempos se ha convertido en un factor desequilibrante y muy a tener en cuenta.

No es otro que Kevin-Prince Boateng, centrocampista que a sus 24 años está alcanzando una madurez futbolística muy a tener en cuenta. Hermano de Jerome, por parte de su padre, crecieron por separado y el fútbol les ha vuelto a unir. En un principio era el pequeño de los Boateng, Jerome, quien apuntaba mejor maneras. Pero se ha estacando desde que fichara por el City, todo lo contrario que Kevin, cuyo salto al Milan ha sido decisivo para que explote.  La confianza que le han dado ha sido clave para que el centrocampista de orígen sudafricano, se haya convertido en un pilar muy importante dentro del esquema del equipo.

Hasta hace no tanto, lo poco que había dado que hablar Boateng era por sus continuas salidas de tono. Internacional en las categorías inferiores de la selección alemana, fue expulsado de ésta debido una salida nocturna con varios compañeros de la selección en plena concentración. Ese hecho ayudó a que decidiera inclinarse por jugar para Sudáfrica, con la que tuvo el privilegio de disputar el pasado Mundial de 2010 como anfitrión y siendo uno de los jugadores claves de una selección, que logró llegar hasta los cuartos, todo un hito para una selección poco dada a participaciones en Mundiales.

Su personalidad un tanto rebelde y alocada puede que tenga mucho que ver con el sitio en el que se crió. Wilmersdorf, uno de los barrios con más inmigrantes de la capital alemana, conocida por todo lo que se rodea (drogas, prostitución…). El propio Kevin reconoce que el fútbol le ayudó a evadirse de ese mundo. Con tan solo siete años empezó a jugar en las categorías del Hertha de Berlín, club que le vería debutar diez años más tarde. Boateng no tardó en mostrarse tal y como era, para lo bueno y para lo malo. En el club de su ciudad estuvo cinco años, antes de emigrar a la Premier League, al Tottenham a cambio de 5 millones. Con los ´Spurs` empezó jugando pero a raíz de la marcha de Martin Jol y la llegada de Juande Ramos perdió el sitio en el equipo y no volvió a recuperarlo. En el mercado de invierno del 2008 decidió regresar a casa, pero esta vez como cedido y en las filas del Borussia Dortmund. Después se marchó al Portsmouth donde estuvo una temporada, notable, antes de comprometerse con el Milan.

Y parece que en Milan ha encontrado la continuidad y confianza que necesitaba para explotar. Se le podría definir como un llegador incansable que puede aparecer por cualquier parte del campo, con una pegada descomunal y que conquista al aficionado por la garra que emplea en cada jugada. Pese a no ser una de sus virtudes, la calidad técnica e individual que posee le convierten en un jugador con capacidad para crear fútbol. Aunque es más frecuente verle irrumpir al ataque aprovechando la potencia de su zancada. Cuando Ibra no da en el punto, es el quien tira del carro, una muestra clara de la gran personalidad que tiene. Este es Kevin –Prince, un tipo que caiga bien o mal, nadie puede discutir que es uno de las grandes claves de este Milan.

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Inzaghi salva a Allegri de la ruina

Por Ander Barroso.-

Si algo han confirmado los dos compromisos entre Real Madrid y Milan es que el equipo rossonero sigue sin ser un serio candidato a estar en la final de Wembley pese a la importante apuesta que hizo Galliani fichando a Ibrahimovic y Robinho para acabar con la dinastía del Inter en Europa. Mucho tendrán que cambiar las cosas en un equipo que no sabe aprovechar el talento que tiene en los últimos metros debido a su inoperancia en la medular. El de San Siro no fue un partido tan plácido como el del Bernabéu para el Real, aunque aun así, el cuadro merengue volvió a ser claramente superior.

El Milan salió con la intención de hacerse con el balón e imponerle al partido ese ritmo lento que tanto les interesaba. Los de Mourinho no se intimidaron y aprovecharon sus recursos en ataque, infinitamente superiores a los del equipo transalpino. Así, el Madrid planteó un partido de ida y vuelta que el Milan vio con buenos ojos durante los primeros quince minutos. El mismo tiempo que Allegri tardó en darse cuenta que estaban destinados a la derrota si caían en el juego de los de ‘Mou’.

Por eso, el Milan ralentizó el ritmo del partido, lo que trabó el choque y les permitió dar algún susto que otro a Casillas. El partido se fue calentando con el paso de los minutos. Los locales empezaron a tener más el balón, pero sus recursos con él no abundaron ni en calidad ni en cantidad. Las únicas variantes ofensivas pasaban por el pase largo a Ibrahimovic en busca de una segunda jugada y los pases a la espalda de una defensa adelantada que provocó incontables fueras de juego de los de arriba.

Carvalho y Pepe volvieron a rendir a un nivel espectacular y el Milan solo llegó mediante chispazos de calidad. Así, Ibrahimovic pudo adelantar a los suyos, tras una genialidad de Ronaldinho que acabó en una vaselina del sueco a la que le faltó un poco más de toque. Boateng le dio algo más de llegada a una línea de tres que el Madrid volvió a sobrepasar con suma facilidad. Cuando juegas con un 4-3-3, la clave de ese sistema está en el centro del campo y con Gattuso y Pirlo pasados de rosca, poco se le puede pedir a este Milan cuando se enfrenta frente a un grande

El empate parecía ser el resultado al que se iba a llegar al descanso, cuando Higuaín, desaparecido hasta ese momento, aprovechó un gran pase de Di María para cruzar el balón y batir a Abbiati en lo que fue un tanto psicológico a dos minutos del final. Los de Mourinho se iban al descanso con un resultado favorable y podían afrontar la segunda parte con todas las de ganar.

El Madrid volvió a imponer en la segunda parte el dominio que tuvo en el inicio del partido. Aumentaron las combinaciones de los cuatro de arriba, Di Maria y Cristiano desbordaron con más facilidad… El partido parecía estar controlado, pero contra equipos de la calidad del Milan nadie se puede fiar. Harto del pobre bagaje de Ronaldinho, Allegri decidió quitar al brasileño y dar entrada a Inzaghi.

Allegri acertó de pleno con su entrada, el partido estaba hecho para expertos como él dentro del área e Inzaghi no defraudó. Sacó de sitio con sus movimientos a la zaga blanca y los dos balones que tocó los convirtió en oro. Igualado con Raúl y Muller como máximo goleador en competiciones europeas, el delantero italiano se convirtió en el gran héroe del Milan y con sus dos goles se convierte en el máximo goleador en solitario.

El primero tras un error de Pepe, al que Ibrahimovic le robó la cartera y sorprendió a Casillas a la hora de centrar un balón que se envenenó e Iker tuvo que sacar con una mano. Inzaghi, ‘perro viejo’, aprovechó el rechace para batir al portero madridista. A partir de ahí el partido se convirtió en un infierno ante el rugir de San Siro y el ‘9’ milanista no tardó en obrar el milagro al aprovechar, en fuera de juego, un servicio de Gattuso y definir como sabe delante de Casillas.

El 2-1 era un premio demasiado grande para un equipo que en los ciento ochenta minutos se ha visto superado por el Madrid. El fútbol no podía ser tan injusto con el conjunto madridista y al igual que en Alicante, Benzema volvió a ser decisivo al dar una asistencia a Pedro León, que no se lo pensó a la hora de disparar y fusilar a Abbiati, lo que sirvió para certificar el pase a octavos y confirmar las buenas sensaciones en Champions mostradas hasta ahora, que convierten al equipo de Mourinho en uno de los grandes favoritos.