Ribery, velocidad y regate como arma de destrucción

Por Ander Barroso.-

Frank Ribery es uno de los motores de este Bayern Munich. El fútbol del que se habla en el Allianz Arena en los últimos tiempos va asociado con la velocidad, verticalidad y capacidad anotadora de los hombres de ataque y ahí entra en escena la figura de ´Scarface`. Va camino de los 30 años (los cumple este sábado sábado), pero todavía le queda mucho fútbol, con el que tiene varias cuentas pendientes. Perder una final del Mundial (en 2006 frente a la Italia de Marcelo Lippi)  y otra de Champions (en el Santiago Bernabéu contra el Inter de Mourinho) es algo que se queda ahí.

Por eso, los próximos meses serán claves para quitarse más de una espina en Europa con su equipo y su selección, con la que tiene como asignatura pendiente ganar un título. Tanto en el equipo bávaro como en los ´Bleus` es un hombre muy a tener en cuenta por sus cualidades. Si no ocurre esta noche nada raro, el Bayern debería de sellar su billete para las semifinales de la Champions League, donde ha mostrado suficientes argumentos para poder plantar cara al Real Madrid. El hecho de que la final se dispute en el Allianz es un extra de motivación para el equipo alemán.

Nacido Boulogne-sur-Mer, lugar situado al norte de Francia, Ribery no puede decir precisamente que su vida haya sido fácil. La superación, el sufrimiento y la lucha extrema fueron claves en su juventud, ya que Ribery tuvo que luchar contra todas las adversidades que la vida le puso delante. Estuvo a punto de fallecer a los dos años de edad por un accidente de coche, sus padres le abandonaron y pasó un buen tiempo en un convento de monjas, del cual se escapaba para jugar al fútbol…

La rebeldía siempre fue siempre una de sus características. Siempre tuvo claro que su único objetivo era ser futbolista. Estudiar no era algo que se le diera demasiado bien y por eso se puso a trabajar pronto. Se levantaba todos los días a las cinco para ir a trabajar a la construcción, donde era peón. Hasta que el fútbol le dio la oportunidad de vivir de ello. Debutó en el 2001 con el club de su ciudad natal y tras varios cambios de equipo (incluido su paso por el Galatasaray) donde fue creciendo a pasas agigantados, el Olympique de Marseille se hizo con sus servicios.

El OM se anticipó en la puja a otros grandes del fútbol francés como el Lyon o el PSG. Y su apuesta bien mereció la pena. En Marsella pronto se convertiría en el ídolo del Velodrome, por donde empezarían a desfilar ojeadores de los mejores equipos de Europa para seguir las prestaciones de Ribery. Media Europa se pegaba por él, mientras los dirigentes del equipo galo se frotaban las manos ante el negocio que tenían delante. El destino final de ´Scarface` sería el Bayern Munich, que tras una dura negociación, cerraría su fichaje entorno a los 25 millones. En Munich hace tiempo que amortizaron el pago a base de sus goles y asistencias.

A la hora de situarle sobre el césped, Ribery puede jugar en las posiciones más ofensivas del campo, aunque el atacante galo siempre ha rendido mejor pegado a la banda, lugar desde donde puede exprimir mejor sus facultades, casi todas ellas físicas, con mayor soltura. Porque es pegado a la línea de banda donde consigue el espacio apropiado para poder encarar al rival con sitio suficiente para explotar su velocidad. Un espacio que por dentro es bastante más difícil de encontrar.

Técnicamente es uno de los aspectos en los brilla menos. Pero es que su fútbol siempre se ha basado en la velocidad, el regate y la profundidad. Cualidades que domina de forma sobresaliente y que pese a no ser un portento técnico, le ayudan a ser un especialista marcando y dando goles. Puede que tampoco sea un jugador estéticamente fino y atractivo, pero nadie puede negar que cuando está acertado es un jugador que marca diferencias como pocos lo hacen. Es un hombre que muchas veces desatasca partidos con sus genialidades y una constante arma de peligro ofensivo de este Bayern. Seguro que Mourinho ya está pensando como pararle…

Zlatan Ibrahimovic, genio de los pies a la cabeza

Por Ander Barroso.-

La historia de Zlatan Ibrahimovic es realmente peculiar y muy recomendable de conocer para entender un poco mejor su forma de ser. Genio dentro del campo, Ibra nunca ha tratado de esconder su díscola personalidad, influenciada en sus orígenes y en el devenir de la vida. Creció en Rosengard, uno de los barrios inmigrantes más pobres de Malmoe. La pobreza y el alto porcentaje de inmigración son las señas de identidad del lugar que vio nacer a Ibra, que aun hoy aprovecha sus días libres para escaparse y disfrutar de la ciudad junto a su gente.

De padre bosnio y madre croata, sus padres inmigraron a Suecia antes de que él naciera debido a la grave situación que atravesaba la antigua Yugoslavia. Los primeros recuerdos que tiene la estrella sueca son con un balón en los pies. Sus primeras patadas a un balón las empezó a dar con tan solo ocho años en una pequeña cancha de piedra que hoy lleva su nombre. En sus inicios compaginó el fútbol con el taekwondo, su otra pasión. Pero con el paso del tiempo, el fútbol le obligaría a dejar las artes marciales.

Desde pequeño mostró algunos de los rasgos que actualmente tiene. Físicamente siempre ha destacado por su envergadura y ya por aquel entonces poseía el carácter que le ha caracterizado allá donde ha ido. Las discusiones y encontronazos con los entrenadores eran constantes por su forma de ver las cosas y estuvo a punto de dejar el fútbol a los quince años. Una decisión que el propio Ibra reconoce a día de hoy que hubiese sido el mayor error de su vida. Un año después firmaría su primer contrato profesional con el Malmo FF.

El Ajax de Amsterdam fue el gran descubridor del delantero sueco. Realizó una apuesta muy fuerte al pagar 8 millones por un chaval que de 19 años que a pesar de sus buenas prestaciones, era un desconocido. Para ´Ibracadabra`  el salto al campeón de la Eredivisie suponía un gran impulso en su carrera, no sólo por el impresionante potencial del conjunto holandés, también por el escaparate que supone para un joven sueco jugar en un equipo como el Ajax, con buena fama a la hora de apostar por jóvenes talentos.

Sin embargo, su adaptación al fútbol holandés fue más dura de lo previsto. Acostumbrado a triunfar allá donde iba, en Amsterdam le costó ganarse al público local. Por aquel entonces, Ibra sólo era una promesa y sus salidas de tono no le ayudaban nada a la hora de hacerse un nombre dentro del siempre competitivo Ajax. Su salto a Holanda le hizo madurar y crecer. Sus expulsiones y salidas nocturnas le hicieron crearse una fama que sólo borraría a base de tantos . Goles que le ayudarían a dar un salto más en su carrera: la Juventus.

La ´Vecchia Signora´ desembolsó 19 millones por el traspaso del ariete sueco. Para entonces, Zlatan había dejado de ser un desconocido. Pero fue en Turín donde explotó y terminó de confirmarse como uno de los delanteros con más proyección de la próxima década. Imparable en el juego de espaldas, es un delantero que sabe aguantar el balón y esconderlo. Ha marcado muchos goles mediante remates acrobáticos, posee una zancada dañina y vertical que le convierten en un tipo muy peligroso si le das espacio pese a que la velocidad no es uno de sus fuertes. Domina tanto el juego largo como el corto, una virtud muy importante en los delanteros.

En Delle Alpi fue una pieza clave de los dos Scudetto que ganó la Juve, que después quedarían invalidados por el escándalo del moggi-gate. Tras el descenso del equipo turinés, muchos grandes de Europa empezaron a interesarse en buena parte del vestuario del equipo de Delle Alpi e Ibra fue uno de los que más ´novias` tuvo. Se decantó por el Inter de Milan. En San Siro continuó con su progresión. Allí formó una dupla de ensueño junto a Adriano que le ayudarían a ganar tres títulos ligueros como nerazzurro.

Hartó de ganar en Italia (posee un 100% en títulos ligueros con tres equipos distintos), la llamada del Barça era una oportunidad única para él. Un tren que sólo pasa una vez en la vida.  Aterrizaba en el mejor equipo del mundo, convirtirtiéndose en el fichaje más caro de la historia azulgrana, 64 millones de euros. Una apuesta de Pep Guardiola, que tras cargarse a Samuel Eto´o, depositaba toda su confianza en el sueco como referente del equipo. Sin embargo, la apuesta de Guardiola no salió como él mismo pensaba…

Ibra nunca se adaptó a un vestuario hecho mediante señales claras. Le costó asimilar que ya no era el líder y tenía que jugar para un tipo llamado Messi. No exhibió su mejor nivel porque su cabeza no estaba con la confianza y moral suficiente, pero aún así, sus números fueron buenos y acabó la temporada con 21 goles. Su marcha de la Ciudad Condal fue un alivio para todas las partes. Guardiola, el grupo y el propio Ibra han salido reforzados con su vuelta a Italia.

Sobre todo, el de Malmoe. En las filas del Milan vuelve a sentirse un líder, ha recuperado la sonrisa y su mejor fútbol, siente la admiración de los demás y su importancia en el grupo. Esta noche regresa al Camp Nou, lo hace como referente del equipo de Massimiliano Allegri. El 0-0 de la ida obliga al cuadro italiano a salir con la idea de marcar, faceta claramente reservada para Ibra. Estará enrabietado y con las ganas de herir al que fue su rival. Pararle es el primer camino para estar en las semis.

Boateng, un ´Príncipe` directo y con llegada

Por Ander Barroso.-

Los equipos del Milan han tenido siempre a lo largo de su historia un líder, pero a la vez grandes bloques, sólidos y con variedad de recursos y alternativas en ataque. No es el caso de la actual escuadra rossonera, que con un equipo bastante justo en lo competitivo, mantiene una lucha apretada con la Juventus por hacerse con el Calcio y salvo catástrofe, tiene el pase a los cuartos de la Champions hecho después del 4-0 que endosó al Arsenal en la ida. Escasos de talento y criterio, pero prácticos y efectivos, hay muchos “nombres” que ya no son lo que eran y piden un relevo a gritos, casos de Seedorf, Ambrosini o Van Bommel o no están dando todo lo que tendrían que dar (Robinho y Pato).

El conjunto rossonero está sacando el máximo partido posible a la presencia de Zlatan Ibrahimovic en la delantera. El delantero atacante está realizando una temporada subliminal y está tirando del carro. Hasta tal punto es la dependencia que tiene este Milan en el ariete sueco, que muchos de los partidos de esta campaña se han podido resumir tranquilamente con un “Ibrahimovic y diez más”. Una frase que ejemplifica claramente la dependencia que tiene el equipo de Massimiliano Allegri en Ibra. La simple presencia del sueco ha resuelto muchos partidos y en el vestuario del Milan nadie duda sobre quien es el líder. Sin embargo, en el vestuario de San Siro hay otro futbolista que en los últimos tiempos se ha convertido en un factor desequilibrante y muy a tener en cuenta.

No es otro que Kevin-Prince Boateng, centrocampista que a sus 24 años está alcanzando una madurez futbolística muy a tener en cuenta. Hermano de Jerome, por parte de su padre, crecieron por separado y el fútbol les ha vuelto a unir. En un principio era el pequeño de los Boateng, Jerome, quien apuntaba mejor maneras. Pero se ha estacando desde que fichara por el City, todo lo contrario que Kevin, cuyo salto al Milan ha sido decisivo para que explote.  La confianza que le han dado ha sido clave para que el centrocampista de orígen sudafricano, se haya convertido en un pilar muy importante dentro del esquema del equipo.

Hasta hace no tanto, lo poco que había dado que hablar Boateng era por sus continuas salidas de tono. Internacional en las categorías inferiores de la selección alemana, fue expulsado de ésta debido una salida nocturna con varios compañeros de la selección en plena concentración. Ese hecho ayudó a que decidiera inclinarse por jugar para Sudáfrica, con la que tuvo el privilegio de disputar el pasado Mundial de 2010 como anfitrión y siendo uno de los jugadores claves de una selección, que logró llegar hasta los cuartos, todo un hito para una selección poco dada a participaciones en Mundiales.

Su personalidad un tanto rebelde y alocada puede que tenga mucho que ver con el sitio en el que se crió. Wilmersdorf, uno de los barrios con más inmigrantes de la capital alemana, conocida por todo lo que se rodea (drogas, prostitución…). El propio Kevin reconoce que el fútbol le ayudó a evadirse de ese mundo. Con tan solo siete años empezó a jugar en las categorías del Hertha de Berlín, club que le vería debutar diez años más tarde. Boateng no tardó en mostrarse tal y como era, para lo bueno y para lo malo. En el club de su ciudad estuvo cinco años, antes de emigrar a la Premier League, al Tottenham a cambio de 5 millones. Con los ´Spurs` empezó jugando pero a raíz de la marcha de Martin Jol y la llegada de Juande Ramos perdió el sitio en el equipo y no volvió a recuperarlo. En el mercado de invierno del 2008 decidió regresar a casa, pero esta vez como cedido y en las filas del Borussia Dortmund. Después se marchó al Portsmouth donde estuvo una temporada, notable, antes de comprometerse con el Milan.

Y parece que en Milan ha encontrado la continuidad y confianza que necesitaba para explotar. Se le podría definir como un llegador incansable que puede aparecer por cualquier parte del campo, con una pegada descomunal y que conquista al aficionado por la garra que emplea en cada jugada. Pese a no ser una de sus virtudes, la calidad técnica e individual que posee le convierten en un jugador con capacidad para crear fútbol. Aunque es más frecuente verle irrumpir al ataque aprovechando la potencia de su zancada. Cuando Ibra no da en el punto, es el quien tira del carro, una muestra clara de la gran personalidad que tiene. Este es Kevin –Prince, un tipo que caiga bien o mal, nadie puede discutir que es uno de las grandes claves de este Milan.

Alexis Sánchez, el héroe de Tocopilia

Ander Barroso.-

Tocopilla es una ciudad en la que la minería y la pesca son uno de sus pocos recursos laborales. Situada en el noroeste de Chile, hace cuatro años se dio a conocer al mundo tras ser la ciudad más afectada por el terremoto que azotó a Chile, causando varias muertes y convirtiendo en escombro las viviendas de muchas personas. ‘El rincón del Diablo’, sigue recuperándose a pasos muy pequeños de las consecuencias que deparó aquel terrible suceso y todos saben que nada volverá a ser lo mismo. 

Allí nació hace veintidós años Alexis Sánchez. El ‘Niño Maravilla’ como se  conoce al flamante futbolista del Barcelona, es el hombre más querido de su ciudad y se ha convertido en un pequeño analgésico para sus vecinos en estos momentos tan duros. Y es que las diabluras y goles de Alexis han sido en los últimos meses una de las pocas alegrías para ellos. Alexis pasaba sus ratos libres jugando al fútbol en una cancha de cemento que estaba en su barrio y fue allí donde lo descubrió un entrenador de las categorías inferiores del Arauco de Tocopilla. En el Arauco pronto vieron el talento que tenía, aunque no les duró mucho, porque con dieciséis años fichó por el Cobreloa, que fue el club donde se dio a conocer.

Los que le conocen saben que es un hombre con una madurez asombrosa para la edad que tiene. La muerte de su padre le marcó, ya que era un niño y al ‘Dilla’ no le quedó otra que ponerse a trabajar en el cementerio de su pueblo, limpiando y cuidando coches, para sacar a su familia adelante. Su  perfil se adapta a lo que requiere el sistema de este Barca, ya que es muy rápido, técnico, tiene recursos para combinar, le gusta ofrecerse al espacio, se sacrifica a la hora de robar el balón… Es realmente descarado, no para de encarar al oponente, con espacios es prácticamente imparable y va muy bien por arriba pese a su metro setenta.

Hasta ahora, una de las cosas en las que menos ha brillado es en el apartado goleador (el año pasado logró su mejor registro con 12 goles). Guardiola sorprendió a más de uno dándole al chileno la titularidad en el primer partido de la Supercopa de España frente al Real Madrid, pero Alexis no defraudó y su carta de presentación fue brillante. Su fichaje  da un punto de más de competibidad a una línea atacante en la que Villa y Pedro no podrán dormirse en los laureles.

Fue uno de los primeros hombres del proyecto “compró barato”  que tan buenos resultados le está dando al conjunto bianconeri y el de Alexis es uno de los mejores negocios que se han hecho en Udine (lo compró por dos millones y lo vende por veintinueve más unos diez de variables).Al igual que otros muchos de las promeses que ficha el Udinese, Alexis se marchó cedido, primero al Colo Colo y después al River Plate, para terminar de dar el salto al conjunto italiano con tan solo diecinueve años y tras dar mucho de que hablar en Sudamérica.

Su llegada a la Ciudad Condal ha llegado en el mejor momento posible y ha sido un gran acierto por parte de Pep Guardiola y Andoni Zubizarreta. Tras consagrarse en el fútbol italiano a las filas del Udinese, donde fue nombrado MVP de la última temporada, Alexis ha aterrizado en Barcelona  para seguir creciendo como futbolista y ganar títulos, lo que vendrá de maravilla en una plantilla que ya lo ha ganado todo.